Hace unos días sonó el teléfono en la agencia. Éramos cuatro gatos en la oficina. Una señora de Seseña (Toledo), con voz quebradiza, preguntaba por Desiderio Revilla. Quería saber si su familia estaba bien después de la catastrófica dana que se ha llevado por delante muchos de los pueblos del área metropolitana de Valencia.
Y, ¿por qué preguntaba por Desiderio Revilla? Este señor es el padre de nuestra compañera Desi. Hace 30 años tuvo una empresa y Belén, que fue quien llamó, era su administrativa en el negocio de transporte.
Había buscado en internet el nombre del padre de Desi y le apareció que su hija trabajaba en Mel Comunicació. Solo quería saber si esa familia que hacía tres décadas que no veía estaba bien tras el desastre. De hecho, no quería ni facilitarnos su teléfono. Sólo quería ver si iba todo bien.
Desi, aislada en su casa de Catarroja, se emocionó cuando se lo contamos. De hecho, a todos nos quebró esta llamada. Unos desde nuestra oficina, otros teletrabajando y alguno limpiando su hogar lleno de barro.
Hemos preferido contar esta historia con final feliz para dar cuenta de la peor catástrofe natural que se recuerda en Valencia. Pero no olvidamos que más de 210 personas han fallecido en esta desgracia provocada por una Dana (y por la inacción de nuestras autoridades autonómica y estatal).
Por último, aprovechamos para dar las gracias a todos nuestros clientes por confiar en nosotros y entender la situación tan extraordinaria que nos ha tocado vivir. La hemos gestionado de la mejor manera que hemos sabido. Y que hemos podido.
Seguimos. No olvidamos. Y haremos que nadie lo haga.
